Mi colegio organiza cada año una semana en la que se
realizan deportes en todos los grados, el “Interhouses”.
Para esto, los alumnos de primero a tercero de primaria iban
a tener sus partidos de fútbol, pero no se tenían árbitros para supervisar
estos. Es por esto que nuestra asesora de C.A.S. nos preguntó (a la comunidad
de BI2) si deseábamos apoyar a este grado con el arbitraje. Tres compañeros más
y yo fuimos a apoyar, y pasamos un buen momento desarrollando las áreas de actividad y servicio.
Desde un inicio pude evidenciar carencias en lo que
respectaba a la organización de los equipos, ya que los alumnos no sabían si jugaban o no en los partidos, es decir, no habían armado equipos. Asimismo, no contábamos con silbatos para marcar faltas, fueras, etc., por lo que tampoco habían previsto siquiera la indumentaria básica para un árbitro. No obstante, dentro de todo fue una experiencia divertida, la cual me permitió hacer actividad, ya que tenía que correr constantemente para estar atento a posibles faltas que se pudiesen cometer, ya que es muy importante seguir las reglas dentro de los deportes.
Tras esta experiencia puedo decir que he alcanzado resultados de aprendizaje como el afrontar desafíos, ya que el ser árbitro es algo que he realizado muy pocas veces, por lo que no sabía muy bien si era necesario marcar un fuera de juego y detener una jugada, ya que a veces se permiten este tipo de cosas. Además, trabajé reconociendo y considerando el aspecto ético de mis decisiones y acciones, siendo consiente de la importancia de mi rol como uno de los estudiantes de mayor edad del colegio, el cual puede, gracias a su experiencia, aportar a la comunidad recoletana. Finalmente, puedo decir que he desarrollado los atributos tanto de solidaridad como ser audaz, ya que apoyé a compañeros que lo necesitaban y me adapté a las condiciones que tenía para arbitrar sin silbato y prácticamente organizar los equipos que jugarían.


