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martes, 27 de noviembre de 2018

Reflexión final de CAS


Y hemos llegado al final de esta aventura. Tras muchos meses de arduo trabajo y esfuerzo, puedo decir que cierro una etapa en mi vida, tras la cual he aprendido y experimentado mucho. Todo lo que he vivido hasta ahora en CAS me servirá para la vida, pero el haberlo terminado no significa que no siga viviendo CAS en mi vida diaria, es por eso que más que un final, es únicamente el cierre de la primera etapa de un estilo de vida que estoy seguro me acompañará siempre.
En este punto puedo decir que mis decisiones y acciones han servido de ejemplo de empatía, sensibilidad y respeto, lo que se evidencia sobre todo en el proyecto “Transmitiendo mi pasión”, donde desde mi rol formador he buscado que los nuevos integrantes del equipo de debate de mi colegio aprendan y se preparen para un debate en el cual ellos busquen sobresalir sin recurrir a interferir en el desempeño de los demás en el proceso, es decir, sin llevar a cabo actos o demostrar conductas en este caso anti diplomáticas o que fomenten el juego sucio o “backstab”, de modo que dentro de todas las dinámicas he fomentado la libre expresión de cada uno de ellos, el respeto mutuo recomendándoles siempre escuchar e intercambiar opiniones en busca de mejores soluciones. Del mismo modo, debo resaltar la empatía durante todas las sesiones, de modo que realizábamos dinámicas en las cuales, tras dar un discurso, todos nos brindábamos recomendaciones, haciendo énfasis en que siempre les menciono a los chicos que ninguno es más o menos que otro, ya que todos tenemos siempre cosas que aprender.
Asimismo, puedo decir que mis proyectos me han ayudado a convertirme en un verdadero indagador, sobre todo el proyecto “Pintar es expresarse”, donde por cada obra elaborada escogía un artista en específico y una obra, sobre lo cual investigaba un poco de la historia del autor, su técnica y curiosidades sobre esta. Es así que al empezar cada obra ya tenía conocimiento de lo que el autor representaba, qué técnica empleaba, etc. de modo que al yo reproducirla ya tenía una base sobre la cual basarme para poder trabajar. De este modo en mi primera obra trabajé una pintura del autor Franz Marc, el cual al ser un artista surrealista trabajó en su obra un paisaje por así decirlo “mágico” donde representaba la naturaleza (tema recurrente en sus obras), empleando oleos y pinceles suaves para su elaboración.
Además, no puedo dejar de lado el pensamiento crítico y creativo dentro de mis experiencias, de modo que puedo evidenciar el pensamiento crítico dentro del proyecto “Seguridad vial”, dentro del cual, tras realizar investigaciones con respecto a políticas públicas, pudimos, junto con mis compañeros proponer ciertas medidas para mejorar el sistema vial dentro del colegio; dentro de estas propuestas resalto las cebras, propuesta diseñada para concientizar a los más jóvenes del colegio y de esta manera lograr que los niños de primaria se sumen a la iniciativa, enseñándoles sobre qué se puede y qué no hacer para mantener una buena “conciencia vial”. Esto también involucró creatividad de nuestra parte, lo que se evidenció ciertamente en el uso de disfraces de cebra para llamar la atención de nuestro público objetivo, logrando finalmente nuestro cometido, ya que los niños se sentían atraídos por los disfraces y del mismo modo incluso logramos que estos plasmaran compromisos en una pizarra; el primer paso para una sociedad más organizada y consiente de sus actos.
También, puedo decir que ciertas cuestiones éticas surgieron a lo largo de este proceso, las cuales giraban en torno a mi compromiso tanto con los que necesitaban de mi esfuerzo. Es así que a lo largo de mis dos años de programa tuve la oportunidad de vivir experiencias muy enriquecedoras haciendo felices y apoyando a los que necesitan de nosotros. Pasar una tarde con los niños de la comunidad de Cantagallo significó realmente esto, ya que, en vista de lo sucedido con su comunidad hacía poco tiempo, decidimos invitarlos al colegio para acogerlos y divertirnos junto a ellos. De este modo les dimos una pequeña clase interactiva de seguridad vial junto con las cebras, gracias a lo que se divirtieron mucho; asimismo, realizamos un compartir y les obsequiamos cosas que le podrían ser útiles, de modo que colaboramos con ellos, para que pudiesen afrontar las adversidades que les tocó vivir.
Finalmente, mi experiencia CAS me permitió vivir la audacia intelectual y física en casi todo momento. En lo que respecta a audacia intelectual, mi proyecto personal “Transmitiendo mi pasión” ciertamente me llevó a poner esto en práctica, de modo que al participar en debates MUN tuve que tener decisiones rápidas y precisas, las cuales iban referidas a qué hacer durante el debate, generar discursos al momento e incluso soluciones para ciertas eventualidades que surgieran; de este modo, la audacia estuvo presente en la práctica, siendo realmente efectiva, ya que en mi primer MUN del año obtuve una mención verbal y en pasado fin de semana obtuve un premio al delegado sobresaliente del comité. Por otra parte, en lo que respecta a audacia física, mi proyecto “Corriendo a conciencia” me permitió poner en práctica todo lo referido a este atributo, de modo que mantuve casi constante una rutina de calentamiento y ejercicios, acompañando por un circuito de casi 6 km los cuales intentaba recorrer casi todos los domingos, de esta manera, el balance entre las áreas de CAS estuvo presente gracias a este proyecto. Debo añadir que gracias a este último comprendí la importancia del calentamiento antes de correr, ya que tuve que realizar investigaciones previas a todo el proceso, de modo que, para evitar cualquier lesión, el calentar previamente es de suma importancia.
Es así que llegamos al final de esta reflexión, tras lo cual puedo afirmar que no solo alcancé satisfactoriamente todos las áreas del programa, sino que cumplí con todos los atributos del perfil del alumno IB, los cuales continuaré poniendo en práctica a fin de ser una mejor persona.


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